redes sociales

Compartir
Recomendar
   
atencion al cliente, presupuestos e informacion

 
 
ferulas-juanetes
 
 

Ferulas para juanetes

Normalmente las férulas se utilizan para inmovilizar y sostener una parte del cuerpo, en general las articuladas. Pueden utilizarse provisoriamente, de forma previa a un tratamiento posterior, como ocurre en el caso de fracturas en las que se debe intervenir quirúrgicamente; en estos casos se utiliza una férula para inmovilizar la zona antes de que comience la operación, evitando que la lesión empeora.

También son utilizadas como tratamientos a largo plazo, siendo aplicadas en casos de esguinces, o para tratar afecciones como por ejemplo artrosis, de modo que se utilizan por un largo periodo de tiempo de forma regular, ya que la inmovilización permite sanar los tejidos heridos o evitar que empeoren los dolores en caso de enfermedades crónicas.

 
 
 
 

Tratamientos con ferulas flexibles y rigidas

Además de esto, las férulas pueden utilizarse para tratamientos de circulación venosa y linfática, así como para corregir o evitar que se desarrollen deformidades, ya sean resultado de malformaciones genéticas o hereditarias o resultado de un golpe o accidente. Las férulas pueden ser tanto rígidas como semirrígidas, e incluso las hay flexibles. Las férulas del primer caso suelen estar fabricadas en madera, plástico o yeso, y se emplean principalmente para inmovilizar, por lo que su rigidez debe ser suficiente para mantener la zona en posición y así evitar que empeore la afección que se está tratando. Las férulas semirrígidas suelen ser de metal, generalmente aluminio, o estar combinadas con plástico o goma; se aplican normalmente para tratar esguinces leves, así como también para disminuir el dolor en zonas puntuales. Finalmente las ultimas férulas son las flexibles, las cuales están fabricadas en general en tela elástica, y se utilizan tanto en tratamientos para el dolor como para fortalecer ciertas zonas articuladas del cuerpo al realizar actividades físicas, evitando así que la articulación se lastime o desgaste.

En el caso de los juanetes, suelen emplearse férulas semirrígidas. Se llama juanete a una ampliación del recubrimiento óseo de la articulación que se encuentra entre el dedo gordo del pie con los huesos de dicho pie. Normalmente es acompañada de una hinchazón dolorosa en el dedo, y ocurre muy frecuentemente que el dedo se inclina hacia dentro lentamente. Los juanetes son de carácter hereditarios, pero son varios los factores que pueden influir en el desarrollo de los mismos. El uso de calzado de punta estrecha suele estar conectado a la aparición de callos, ya que la presión que este tipo de calzado genera sobre el dedo gordo puede resultar en una mal formación. También es alta la posibilidad de desarrollar juanetes en aquellos que poseen pies pronadores o con tendencia a la pronación. El primer problema que traen los juanetes es el dolor en y alrededor de la articulación del dedo gordo, dada la mala posición y la presión ocasionada por los zapatos.

 

 

 
 

Prevenir y detener el desarrollo de juanetes

Además de esto puede lastimarse la piel, dado el roce que se genera entre el juanete y los zapatos, y puede resultar imposible llevar cierto tipo de calzado, ya sea por el dolor que ocasionan o porque el pie, dada la protuberancia que se genera en su costado, no entra en el zapato como debería. Existen varios métodos que se pueden emplear para tratar los juanetes; el primero es mantener el dedo gordo separado un centímetro del resto de los dedos de los pies, recubriendo el juanete para evitar que se lastime. Utilizar una férula nocturna para frenar el desarrollo del juanete también es un método útil, y que puede evitar que el pie se deforme, pero debe suceder antes de que el juanete se haya generado ya que la férula no se deshará del mismo.

La utilización de férulas ortopédicas es la opción más eficaz para tratar el dolor, además de que aumenta el confort al utilizar zapatos y, si son utilizadas a tiempo, puede evitarse la deformación del pie. Las férulas para juanetes son normalmente de tela, aunque muchas veces posen también plástico en su estructura. Funcionan al mantener el dedo en su posición original, evitando así que continúe deformándose el pie al inclinarse el dedo hacia dentro. Al evitar que se fuerce la articulación del dedo gordo mediante una férula se puede lograr que disminuyan la inflamación y el dolor, frenando así el desarrollo de la artrosis. Además de esto, estas férulas suelen sostener y ejercer presión sobre el juanete, impidiendo de esta manera que continúe creciendo y deformando el pie; no solo esto, sino que el recubrimiento sobre el juanete evita que el roce del zapato lo lastime, disminuyendo aun más el dolor causado por esta afección.