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Ferulas rigidas

Las férulas suelen dividirse teniendo en cuenta varios factores. Pueden agruparse según su material, según la zona en la que se aplican o según su estructura, ya sea esta rígida o flexible.

Las férulas rígidas son normalmente de madera, plástico o de metales no maleables; se aplican principalmente para tratamientos de inmovilización total, generalmente por fractura, ya que se requiere que la zona lesionada se encuentre totalmente inmóvil para que los tejidos puedan sanar. Las férulas semirrígidas están fabricadas por una combinación de tela y plástico o tela y metal y se aplican principalmente en casos de esguinces o golpes.

 
 
 
 

Materiales con los que se fabrican las ferulas rigidas

Las flexibles, finalmente, son aquellas férulas que están hechas de tela elástica o neopreno, y que se aplican en general para reforzar una zona en caso de mucha actividad física, o para protegerla en caso de dolor; si bien este tipo de férula no sirve para lograr una inmovilización total, logran hacer presión en las zonas en las que se aplican y así ayudar a disminuir el dolor de las mismas. Dentro de la categoría de férulas rígidas se encuentra una gran variedad de férulas, de todo tipo de formas y tamaños, sin mencionar usos. Como lo indica su nombre, este tipo de férulas es rígido; pueden ser aplicadas en casi cualquier parte del cuerpo para tratarlo, y son el tipo de férula utilizado más frecuentemente por el hombre. Las férulas rígidas más comunes son las de yeso, ya que son las únicas que pueden ser aplicadas envolviendo la zona afectada sin problema y que luego endurecen, inmovilizando dicha zona y permitiendo así que el tratamiento funcione como corresponde.

Dentro de la categoría de férulas de yeso pueden encontrarse una gran variedad de férulas con diferentes usos, pudiendo ser aplicados para tratar desde quemaduras hasta fisuras de hueso. Sin embargo, son ciertas las férulas que se destacan entre las otras dentro de este tipo. La primera de las férulas rígidas que merecen ser mencionadas es la férula para muñeca; esta férula se realiza desde el metacarpo hasta la zona anterior al codo, inmovilizando de esta manera la articulación y permitiendo que sane con rapidez. Luego nos encontramos con la férula para el codo, la cual se comienza unos centímetros por debajo de la línea axilar y se extiende hasta la zona previa a la muñeca, en algunos casos, e incluyendo la muñeca en otros.

 

 

 
 

Ferulas rigidas y semi rigidas

Las férulas para pie y/o tobillo son indicadas generalmente para tratar esguinces o fisuras, no desplazamientos de hueso. Se debe colocar de modo que el pie y la pierna formen un ángulo de noventa grados; si bien la rodilla puede flexionarse durante este tratamiento, durante la aplicación de las vendas enyesadas es muy importante que el paciente se encuentre flexionando la rodilla también en noventa grados. En el caso de las férulas para rodilla, esta debe estar flexionada en un ángulo de veinte o treinta grados en el momento de la colocación; este tipo de yeso se extiende normalmente desde el tobillo o la pantorrilla hasta la mitad del glúteo, en ciertos casos cubriendo también el tobillo como refuerzo.

Es muy importante durante la aplicación de cualquiera de estos que las vendas enyesadas que se aplican se encuentren bien humedecidas, ya que de lo contrario no se lograra una capa compacta de yeso, y esto podría causar que una vez seco, el resultado sea frágil y no cumpla con su función. También debe considerarse que el yeso tarda en fraguar y secar, por lo que no es enteramente rígido desde un principio y, en sus primeros dos días, se debe ser cuidadoso con él.